Guillermo Sepúlveda
Desde y para la intimidad
En el primer encuentro con Pedro Diego tuve la sensación de estar frente a un amigo de toda la vida, su trato amable y de gran calidez sumado a una fuerte personalidad compleja en donde la inteligencia se revela de inmediato en la claridad con la que expone sus intereses de vida. Su origen conocido Alvarado-Rivera, que por el lado materno lo identifica como nieto de Lupe Marin y Diego Rivera, da todo un antecedente crítico a su herencia y formación como artista y pintor.
La obra de Pedro Diego es desde y para la intimidad. En su proceso creativo se descubren mensajes de inmediatez, de ajustes pacientes y meticulosos. Intuición instantánea que apenas formulada asume la definitividad de lo que no podría ser de otra manera, dando el tiempo necesario para que los sentimientos y pensamientos se sedimenten y maduren.
Su pintura se desarrolla desde dos ángulos divergentes, dos tipos de conocimientos: el espacio mental de racionalidad incorpórea; líneas, puntos, proyecciones, formas abstractas, vectores de fuerza, etc. El otro, pleno de imágenes u objetos que intenta llenar o saturar el plano pictórico y representar lo no representado, decir o comunicar de alguna forma lo incomunicable o indecible. Un acercamiento a la perfección pero sin llegar a la satisfacción absoluta dado el ruido que perturba la esesncialidad de la información. Al expresar la densidad y la continuidad del mundo que nos rodea, el lenguaje se muestra fragmentario.
Con la muestra de su obra reciente "geometría quieta", damos la bienvenida a esta galería a Pedro Diego Alvarado, esperando que todos ustedes nos acompañen.
Villa de García, N.L.
Enero de 2001